< Desde el Teclado - 2007
Mayo 7, 2007

Jubilación
Javier Matuk

Todo comenzó cuando recibí en mi casa una llamada con una grabación que decía “señor, usted no ha pagado el servicio telefónico, no sea mala onda, vaya a pagarlo o se lo cortamos”, claro, ese no era el texto, pero sí el mensaje.

De inmediato dije, “ah, ya se volvió loca la computadora de Telmex, pues por supuesto que siempre pago mi teléfono”. Al día siguiente, la llamada repitió y el que comenzó a volverse loco fui yo. ¿Pagué? ¿Cuándo? ¿En el portal del banco, como siempre? “Ah, de seguro pague en el portal y por alguna razón no funcionó o hubo un error, ahora tendré que ir a perder horas y horas para resolver el problema”.

Pues no, por más que busqué el recibo de pago, no lo encontré. Procedí a pagar en la sucursal mi saldo pendiente y todo arreglado… con la telefónica. Al poco tiempo me buscaron del banco. Por más que les he explicado, hasta el cansancio, que no tengo un número fijo de oficina, pues estoy casi todo el día en la calle, no me llaman al celular. ¡No vayan a gastar 2 pesos en una llamada! Así es que después de un estira y afloje telefónico, por fin me encontraron un día a las 7 de la mañana “Sr. Matuk, pague por favor su tarjeta, que se venció hace una semana”, o algo muy parecido me dijeron.

Mi contestación automática y a esas horas de la madrugada fue, ¿qué debo? ¡Ustedes están locos! Yo no debo nada y no sé porque me están molestando a estas horas (y luego luego recordé que el banco es tan pobre que no puede gastar 4 pesitos en una llamada a celular en horas decentes), pero en fin, el asunto es que ellos decían que debía dinero y tenía que pagarlo a la brevedad.

Una vez más, a revisar los estados de cuenta… “mmm, pensándolo bien, hace tiempo que no veo ni estados de cuenta ni sobres de cualquier tipo en mi casa”…. Que raro, algo raro estará pasando con el mendigo banco, ¡que para cobrarme intereses no me manda mis estados de cuenta! ¡Es un complot! (qué no “compló”, eh) ¡Están conspirando contra mí! ¡Sólo eso me faltaba!

Después de razonar la situación, pagué todo lo que debía y unos días más adelante llamé al banco para levantar un reporte “no me llegan mis estados de cuenta ni nada del banco”, a lo que el amable empleado me preguntaba “¿está seguro, señor?” A punto de entrar en un estado de uso de palabras altisonantes, decidí tranquilizarme y decirle al tipo “claro que estoy seguro, no me llegan sobres de su banco”, a lo que me dijo “bueno, levantaré el reporte y le preguntaremos al servicio postal”. Nunca relacioné ese hecho con el que tampoco me llegara el recibo de Telmex.

Así, pasó el tiempo, las semanas y ¡ooootra vez! “Señor, pague el teléfono o se lo cortamos”, y la misma historia con el banco “pague, pague, no podemos llamarle a su celular por que nos sale bien carísimo, pero pague por favor, aunque sean las 10 de la noche y le esté marcando a su casa, pague por favor”. Es en ese momento cuando dije “esto está llegando a dimensiones descomunales”.

Investigando las causas de nuestra desgracia, y digo nuestra porque las demás casas en donde vivo tienen el problema, un emisario acudió a la oficina de correos que corresponde a la zona (el primer lío fue averiguar cuál es) en donde descubrimos la verdad, “ah, sí, es que su cartero se jubiló hace dos meses y estamos pensando que hacer con la correspondencia, es decir, no sabemos todavía a quien vamos a asignarle para que entregue, pues no conocen, pero aquí tenemos todos sus sobres”. No puedo describir lo que pensé al enterarme de la situación. Nadie se atrevería a publicar semejante colección de palabras y pensamientos soeces, el punto es que, aunque usted no lo crea, ¡mi cartero se jubiló y por eso no recibo correspondencia!

Desde hace años lo único que llega a mi domicilio son facturas, estados de cuenta, avisos y publicidad. Lejos está el día en que se usaba el antiguo arte de escribir una carta y enviarla por correo postal. El e-mail llegó para incrustarse en nuestras vidas y, si a usted le sucede como a mí, que no se levanta todos los días pensando… ¿qué tengo que pagar hoy?, le conviene solicitar todo tipo de recordatorios electrónicos, estados de cuenta por e-mail, cargos automáticos y demás. No sea la de malas y el cartero de su rumbo se jubile pronto. Espero tus comentarios en los Foros dentro de www.matuk.com.

Sólo por no dejar, este artículo le había puesto “El cartero no siempre llama dos veces”, era un título más adecuado, pero tremendamente largo.

¡Ya tengo invitaciones para Joost! A los primeros 50 lectores de Desde el Teclado que quieran probar el nuevo servicio, sólo envíenme un mensaje. A lo largo de la semana espera en tu buzón de correo la respuesta y liga para descargar el software. Lo único que pido a cambio es que me manden sus comentarios una vez que lo tengan en su pantalla y lo hayan usado.

El sábado tuve que ir al centro comercial Santa Fe. Por casualidad me encontré con el stand de Dell y pude comprobar que se han quedado atrás en diseño estético de sus laptops, comparados con otras marcas. Eso es sólo mi opinión, pero el colmo es que cuando le pregunté a la señorita que estaba ahí atendiendo, la clave de acceso para poder entrar a la máquina de demo, me contestó “no se la puedo dar”, a lo que dije “¿Cómo?”, “Sí, estás máquinas no se pueden usar, son sólo para que las vea”. En lugar de intentar explicarle a la mujer el modelo de negocios de la empresa para la que trabaja y que precisamente el fin de ese lugar es que el usuario toque, pruebe y tenga en sus manos los equipos (claro, eso me imagino yo) decidí retirarme sin decir nada más. Si no dejan tocar las máquinas, mejor que manden fotos a los interesados, para el caso, sería lo mismo.

Y en la lucha por el mercado de Internet, Microsoft vuelve a hacer ruido con su interés por comprar Yahoo. Según los expertos, existiría mucha duplicidad en funciones, lo que haría complicada esta operación para tener efectos inmediatos en su interés por acercarse más a Google, el número uno de la red. Nada está escrito y todo puede suceder.

Volver arriba Regresar a este año Regresar