Seamos
responsables
Javier
Matuk
La exposición
que tenemos a los diferentes medios de comunicación
electrónica
es brutal. Los tradicionales, la televisión
y la radio, ofrecen “contenidos” que
son previamente decididos y autorizados por alguien.
Es decir, la programación de un canal
de televisión, por más raro que
sea, está precisamente diseñada
para cierto público, se persigue conseguir
una “audiencia” que sea de interés
para los anunciantes. Igual en la radio, los
programas generalmente son creados con un fin
específico.
Hasta ahí todo
es más
o menos conocido. Es decir, todos entendemos
lo que hace una televisora y los programas de
la radio. Hay un número finito de ellos
y si el contenido no es de nuestro interés,
ahí termina
la historia, ya que las opciones son limitadas,
aunque existan “cientos” de canales
en un sistema de televisión de paga, sigue
siendo limitado.
Entremos a la siguiente
dimensión:
Internet. Todo lo que sabíamos, entendíamos
y creíamos dominar sobre “contenidos” ya
no sirve. ¿Por qué’? Hay
muchas respuestas, pero la más contundente
es que la red, al ser global con toda la extensión
de la palabra, ofrece contenidos inagotables
en casi cualquier tema del quehacer humano.
Y
es en esta gran amplitud donde se encuentran
algunos problemas reales: contenido para adultos,
pornografía, pedofilia, drogadicción
y robo de identidad. Todo esto viene a sumarse
al robo de dinero a través de diferentes
métodos como el conocido “phishing”,
que funciona con base en correos y sitios apócrifos.
Muchos caen, pues piensan que el mensaje y la
página son legítimos.
Dentro de
toda esta oferta de “contenidos” y
amenazas en Internet, existe un grupo especialmente
vulnerable en todos sentidos: los niños.
El acceso a la tecnología es cada día
a edades más tempranas y por una mayor
cantidad de mexicanos. Claro, nos falta mucho
para llegar a ser un país desarrollado
donde no existan carencias básicas, pero
a la tecnología nadie la detiene. Hoy
se calculan unos 20 millones de mexicanos navegando
por Internet y de estos, un porcentaje son niños
entre los 6 y los 12 años, es decir, básicamente
estudiantes de primaria. La posibilidad de que
estos usuarios caigan en una página con
contenido no apto para su edad o bien, que ofrezca
asuntos ilegales es latente y dependerá de
la curiosidad de cada uno, pero también
depende de las actividades que los que ya no
somos niños llevemos a cabo.
Hace unos
días asistí a un evento
convocado por Telmex donde reunió a diferentes
proveedores de tecnología, funcionarios
del gobierno y algunas instituciones no gubernamentales. ¿El
tema? Crear un consenso nacional para la seguridad
en línea. Y aunque los temas fueron diversos,
el que más me llamó la atención
fue el asunto de la protección de los
menores contra contenido para adultos.
La presencia
de la primera dama, Margarita Zavala, altos funcionarios
de la empresa convocante y representantes de
asociaciones civiles, mostró un
genuino interés por “tomar al toro
por los cuernos”. Se antoja un proyecto
complejo, costoso y de largo plazo. Participé en
una de las mesas redondas donde se tocaba el
tema de la tecnología para incrementar
la seguridad al navegar; sin embargo, existieron
otras dedicadas a la legislación y la
educación, por ejemplo.
Del evento surgieron
ideas concretas y los organizadores prometen
dar el siguiente paso, sea cual sea, con el fin
de ir moldeando lo que puede ser una red más
segura con la participación
de todos los involucrados. Mientras todo eso
sucede, si tiene niños en casa o de alguna
forma está en contacto con pequeños
usuarios, lo más recomendable es navegar
con ellos. No se vale dejarles la computadora
como sustituto de la compañía de
un adulto, pues es en esos momentos donde pueden
entrar a sitios que, tal vez, ni si quiera comprendan
de que se trata.
Otra recomendación
básica
es que la computadora no esté en su recámara.
Hay que colocarla en algún lugar donde
cualquier persona que pase pueda ver lo que está en
la pantalla. Estas dos simples y sencillas recomendaciones
pueden hacer una gran diferencia, pues nadie
que tenga un milímetro de cerebro querrá que
sus hijos, o los pequeños en general,
entren a páginas donde se ofrece, por
ejemplo, pornografía infantil.
Mientras
la tecnología y el trabajo consensado
de los principales jugadores de esta industria,
gobierno, academia y demás sectores se
pongan de acuerdo y lleven a cabo acciones concretas
para tratar de evitar o minimizar este problema,
los adultos somos responsables de las páginas
donde navegan nuestros hijos. O qué, ¿tiene
alguna duda? Espero
tus comentarios en los Foros dentro
de www.matuk.com.


Interesante ver
a la “plana mayor” de
Telmex, funcionarios y otras empresas en el encuentro mencionado.
En la mesa donde participé, se comentaron
varios interesantes puntos, uno de ellos, a través
de los representantes de McAfee y Symantec, que
dijeron se pondrían de acuerdo para ofrecer
versiones más económicas de sus
productos y hacerlos más fáciles
de usar. Habrá que ver como se desarrolla
esta iniciativa en general que, sin duda, será un
buen apoyo para los que tenemos hijos en edades
complicadas para navegar. En cuanto a la creación
de una asociación de ISP (Internet Servide
Providers) el representante de Telmex en mi mesa
dijo &ldq! uo;le entramos, mientras sea para
esto, le entramos”.
No entiendo, la
verdad, para qué saca
Apple su navegador Safari en
Windows. Por más que le pienso, a menos
de que quieran hacer algo más con una
tienda en línea –otra diferente
a iTunes- que sólo funcione con su software,
no veo ninguna lógica al lanzar este software. ¿Me
falta algo de información? No lo sé.
Mientras tanto, puedes descargarlo y usarlo desde
esta dirección.
¿Chicas
en bikini destruyendo tecnología?
Hay de todo en esta red. Me llegó un
correo de un radioescucha de Dommo recomendando esta
liga… puedes ver como agarran a machetazos
diferentes productos de tecnología. Ese
es todo el chiste del sitio. Pero en fin, le
dan sus buenos golpes a los cacharros. Me recordó el
ya antiguo French
Maid TV, donde supuestas mujeres francesas
dan lecciones sobre diferentes asuntos relacionados
con la red.
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