¿Guerra
sin fin?
Javier
Matuk
“En esta
esquina… el formato VHS”, “En
esta otra… la competencia: el formato
Beta”. Esta pelea se llevó a cabo
a finales de los 70 y principios de los 80. Por
un lado, Sony empujaba su “estándar” conocido
como Beta y, otra empresa, JVC, propuso el VHS
(que, como detalle, quiere decir “Vertical
Helical Scan”). Al comienzo de la trifulca,
el principal problema era el tiempo de grabación.
La primera apenas si ofrecía una hora,
tiempo no suficiente para almacenar una película
tradicional. Después, muchos factores,
entre ellos la manufactura por parte de otras
empresas de videocaseteras VHS, llevaron a la
gloria a este formato, dejando a Sony “en
la lona”.
Resumir una batalla
tecnológica
de estas dimensiones en unas cuantas palabras
es más
que complicado, pero digamos que el producto
de Sony al principio era más costoso y
había muy pocas opciones para comprar
el reproductor a otro fabricante. Eso lo colocó en
un mercado de nicho y acabó por aniquilarlo.
¿Qué le
pasó al consumidor?
Por lo menos en México, en miles de casas
existieron las dos videograbadoras. Así no
importaba en que formato estaba la película
o el cassette, se podía ver de cualquier
forma.
A principios de
los 90, se veía
venir otra guerra, ahora por el DVD. Philips
y Sony empujaban un formato para los discos.
Toshiba y otras japonesas tenían su propia
versión.
Curiosamente, el presidente de IBM en aquellas épocas,
Lou Gerstner medió y facilitó el
que no comenzará una nueva guerra de formatos
y el resultado es conocido: la popularidad del
DVD como medio de distribución de películas
fue inmediata.
Es cierto que tardó años
en ser accesible para mucha gente, pero por lo
menos no existía el problema de los formatos
y el consumidor, con sólo ver las letras “DVD” en
el reproductor y en los discos, sabía
que podría disfrutar del contenido. Las
productoras de películas quisieron proteger
un poco la distribución con las famosas “regiones”,
sin embargo, eso nunca fue impedimento para el éxito
rotundo del formato.
El desarrollo de
la tecnología
ha continuado. Hoy existe la “alta definición”,
que puede resumirse en un nuevo formato de televisión
que pretende, básicamente, emular una
sala de cine. Este asunto ha venido desarrollándose
poco a poco, pero bajo un solo estándar.
Cada país y cada región del planeta
tiene su propio calendario para cambiar de la
televisión “análoga” a
la “digital”. Pero, el gran pero
de siempre, en el inter dos fabricantes han vuelto
a las andadas: una nueva guerra de formatos.
Estamos
hablando del estándar para ver
películas en disco. Lo que vendría
a ser el nuevo DVD ahora se presenta en dos versiones:
BluRay, comandado por Sony y, por otro lado,
HD-DVD, con Toshiba a la cabeza. ¿Estamos
en el inicio de una nueva guerra de formatos?
Curiosamente, ¡quien sabe!
El auge de las
conexiones a Internet de banda ancha, la eminente
entrada de la televisión
a la pantalla de la computadora, el cambio en
la forma de consumir medios digitales, por ejemplo,
la música, son factores que hoy nos hacen
pensar de forma diferente. ¿Por qué?
Es como si en estos días alguna empresa
quisiera impulsar un nuevo formato de CD, digamos,
el “SuperMicroCDHD” (estoy inventando
el nombre). No tendría ni siquiera posibilidades
de llegar al mercado. La distribución
de música por Internet llegó para
quedarse. Ojo, hablo de la distribución,
no de la piratería. Las tiendas de discos
se van quedando rezagadas y se convertirán
en lugares de culto, donde algunos irán
a buscar joyas del pasado que todavía
no están en formato digital.
Eso mismo
puede pasar con las películas
en el futuro cercano. Hoy es un disparate pensar
que se podrá obtener de la red un archivo
de varios gigabytes para disfrutar de un estreno
y que la experiencia sea agradable: estamos en
los albores de esta forma de consumir películas.
Pero, si todas las declaraciones y tendencias
que hemos vivido en los últimos meses
se cumplen, es muy, pero muy probable que no
tengamos que preocuparnos de la nueva guerra
de formatos.
En poco tiempo,
la señal
de televisión
de alta definición llegará por
la conexión a Internet. En ese escenario,
ver una película será cuestión
de dar clic en algún lugar de la pantalla,
aceptar el cargo por servicio y listo. ¿Formatos? ¿Compatibilidad? ¿Reproductor? ¿Discos?
Eso será, sin duda, un asunto del pasado
del que sólo nos acordaremos vagamente.
Eso sí, continuarán existiendo
los locales de venta de discos y películas
en medios físicos y tal vez se nos refiramos
a ellas como “casas de antigüedades
digitales”.
Espero
tus comentarios en los Foros dentro
de www.matuk.com.


¡Ya casi termino!
Estoy escribiendo, “apenas” desde
hace 5 años, un libro que narra la vida
tecnológica antes de Internet. El título
todavía está en definición,
pero el subtítulo dice así: “Historia
de los primeros sistemas de comunicación
por computadora y el nacimiento de Internet en
México”. En alguna parte de la obra –de
acuerdo a lo que el editor decida- estaré incluyendo
comentarios de la gente que quiera participar.
Lo que busco es una breve reseña de cómo
fue tu primera conexión por computadora.
Ojo, no a Internet, sino a un boletín
electrónico, a la escuela, a alguna biblioteca,
en fin, a cualquier lugar donde tuvieras que
marcar un teléfono con el módem
(¡de cualquier velocidad!). Si quieres
enviar tu participación, simplemente contesta
este correo con tu nombre completo, edad, localidad
y anexa el texto en el cuerpo del mismo. No archivos
pegados, no formatos especiales. Simple y puro
texto de máximo 500 palabras.
En el asunto del mensaje por favor escribe “LIBRO”.
Si es seleccionado, será publicado con
tu nombre, edad y correo electrónico. ¡Muchas
gracias!
Google sigue imparable.
Ahora con la aplicación My
Maps, cualquiera puede incluir contenido
dentro de los ya famosos mapas de la empresa.
Al estilo de “widgets” o pequeños
programas, en la página es posible añadir
información del tráfico en grandes
ciudades o hasta lugares disponibles para estacionarse
en sitios específicos, pasando por muchas
opciones más. Si te gusta leer en inglés,
Wired publicó este
articulo en su revista impresa hace poco.
Me
llegó un correo de un lector donde
se quejaba amargamente de un listado en donde
aparecen nombres de usuario y claves de acceso
de personas que se suscribieron a alguna promoción
que organiza Volkswagen en México. ¡Esto
está muy mal! Se trata de un concurso
llamado “Reto Volkswagen” y el premio
principal es un automóvil. Por alguna
razón, alguien consiguió varios
de los correos que le llegarían a los
interesados. El problema es que ahí aparece
el nombre de usuario (que es la dirección
de correo) y el password que seleccionó cada
quien. Además de que se les filtró esa
información, es cierto que mucha gente
usa el mismo password para todo. Así,
quien sabe cuánta gente pudo entrar a
las cuentas de correos de otros. ¿Te pasó algo
similar?
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un video blog diario que te ofrece revisiones
de producto, entrevistas y mucho más.
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