¡Mucha
foto!
Javier
Matuk
Es curioso como
ha venido evolucionando el mercado de la distribución
de canciones. A ver, vayamos por partes: los
músicos siguen
componiendo, arreglando y creando sus obras.
Buenas, regulares y malas, con todo tipo de ritmos,
influencias y un gran y largo etcétera.
Ahí ha cambiado la forma (ahora usan computadoras)
pero no el fondo (intentar transmitir algún
mensaje o sentimiento con una canción).
La parte que se ha venido modificando sustancialmente
es cómo se le hace llegar esa obra al
público en general.
Recuerdo hace varios
años, cuando salieron
las computadoras “multimedia”, que
no era otra cosa que una PC con bocinas y un
lector de discos compactos, lo máximo
era meter un CD de música tradicional
y escucharlo a través del equipo. No tenía
mucho sentido, pues generalmente se contaba con
un aparato específico para eso, el “estéreo” de
la casa o de la oficina. Luego, al poco tiempo,
comenzó a surgir el asunto del “MP3”,
que en un principio, por lo menos para mí,
me pareció sin mucho sentido. Sí,
puedo “comprimir” las canciones de
un CD, pero, ¿cuándo usaré la
máquina para escucharlas? Nunca. Las bocinas
eran de bastante mala calidad y en general la
experiencia no era buena.
Poco tiempo después
surgió el
sitio Napster. Al principio casi nadie le hizo
caso, ya que se trataba de enviar y recibir (copiar
sin permiso) canciones en formato .MP3, que para
la época, eran archivos grandes y se tardaban
mucho en transmitir (todavía no existía
la banda ancha). Con el paso de los meses fue
tal el éxito de Napster que, de una forma
u otra, vino a comenzar la revolución
musical que hoy estamos viviendo todos.
¿Por
qué? La gente, usted, yo,
comenzamos a “descargar” canciones
sin haber pagado por el permiso correspondiente.
Aunque aquí el debate es permanente, la
teoría dice que si usted compra un disco,
se le autoriza a escucharlo y ya, no a compartirlo.
Algunos dicen que las canciones se ponen a disposición
de los usuarios sin fines de lucro, vaya, es
un lío legal, donde al parecer las más
afectadas son las casas disqueras. Ellas, es
sabido, obtienen buenas ganancias con base en
las ventas unitarias de los discos, donde el
margen es alto. Los músicos, de las famosas
regalías nunca han vivido (sí,
los más exitosos tal vez) pero en realidad
de donde sacan dinero es de las presentaciones
en vivo, que siguen haciendo.
Así las
cosas llegó el iPod y
todo volvió a cambiar. Con la posibilidad
de llevar en un aparatito mil o diez mil canciones,
los compradores y usuarios de estos reproductores
se apuraron a “llenarlos”. No necesariamente
de canciones pagadas, de hecho, un bajo porcentaje
del contenido de cualquier iPod es comprado (en
cualquier parte del mundo). La gran mayoría
se obtiene de sitios de red que permiten, todavía,
descargar canciones, además de que siempre
están los amigos y conocidos que “contribuyen” a
la biblioteca personal.
Sin embargo, aunque
se tengan 10 mil canciones en un pequeño
dispositivo, la regla de Paretto sigue aplicando,
el 80 por ciento del tiempo se escucha el 20
por ciento de la colección,
dejando al usuario con esa sensación de “quiero
más música”. Pero, ¿de
dónde se obtiene?
Un movimiento que
comenzó a
gestarse hace apenas unos pocos años es
el de los miles y miles de músicos y bandas
independientes que no tienen contrato con disquera
alguna. En esa “escena”, como le
dicen, existe de todo: excelentes bandas y de
plano artistas experimentales que no se escuchan
ni ellos mismos. Sin embargo, el común
denominador es que Internet es un excelente –y
casi gratuito- vehículo de promoción
y distribución.
Sitios como MySpace son muy populares para dar
a conocer estos contenidos, sin embargo, hay
que ir a buscarlo.
Lo más reciente
en la tendencia de la distribución de
música
a través
de Internet se concentra en sitios como Last.fm.
Una especie de estación de radio personalizada,
mezclada con los principios de una red social.
Uno se registra, sin costo, y puede subir algunas
de sus canciones, además de fijar parámetros
como la música que le gusta, artistas
y ritmos. A partir de ese momento, el software
que se descarga en la PC va creando lo que pudieran
ser “sus preferencias” y éstas
se van compartiendo con los “amigos” que
va añadiendo a su lista dentro del sitio.
Aquí el
punto es que la música
es gratuita. No se paga nada por escucharla.
Han existido otros sitios con un servicio parecido,
pero han perecido por los recientes cambios en
la forma de pagar las regalías… claro,
en los Estados Unidos. Mientras son peras o manzanas,
hoy puede ingresar a Last.fm y descubrir música
que nunca había escuchado, gratis. ¿En
el futuro esta será la norma? ¿Encontrarán
los anunciantes la forma de ofrecer la música
sin costo a cambio de un anuncio? Nada está escrito
y todo se puede esperar. Espero sus comentarios
en los Foros dentro
de www.matuk.com.


Fama y fortuna,
de la mano con buenos programadores, ofrecen
resultados como la nueva versión
de Google
Earth. Además de cambios y mejoras,
se integra la función “Sky”,
con lo que, literalmente, puedes “ver hacia
arriba”. La bóveda celeste que verías
justo en el lugar que determinas como tu ubicación,
aparece de inmediato en la pantalla. Por supuesto
puedes buscar por nombre, con información
adicional sobre el planeta, estrella, constelación
o lo que corresponda, además de fotos
reales proporcionadas por la Nasa, tomadas por
el telescopio espacial Hubble.
Seas o no aficionado a la astronomía,
vale la pena descargarlo y usarlo.
Existen, literalmente,
miles de programas gratuitos en la red. Desde
los gigantes como OpenOffice hasta pequeñas
utilerías que nos
salvan en alguna situación. Aquí me
encontré una lista de “Los
40 mejores” donde vienen listados igual
número de programas gratuitos. Algunos
son más bien para personas técnicas
que se dedican a programar, pero hay para todo
uso y aplicación.
¿Buena idea? Yahoo
Mail acaba de anunciar que ofrecerá el
envió de mensajes
SMS a teléfonos celulares directamente
desde la aplicación. Así, si quieres
enviarle un mensaje a un amigo, conocido o contacto,
en el campo “Para” simplemente
escribes el celular. Suena interesante. No está disponible
en México todavía, veremos cómo
llega y, sobre todo, a qué costo, pues
sin duda no será gratis.
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