Buena
memoria y algo más
Javier
Matuk
Me escribió José Arturo
Estrella, de Campeche, México, y expone
una situación
que, a todas luces, tiende a complicarnos la
vida tradicional y digital. Hagamos las cuentas
del número de passwords, claves secretas
o similares que un a persona “común
y corriente” en promedio puede llegar a
tener: NIP de tarjetas de crédito, 2.
Passwords de cuentas de correo: 2. Registros
en sitios web diversos: 5. Claves para portal
del banco: 2. Clave de acceso para servicios
telefónicos del banco, celular, etc.,
5. Ahí le paro. La suma es apabullante:
más de 16 instancias en donde necesito
escribir una clave de acceso, que, dependiendo
de la complejidad del sistema, pueden ser puros
números o letras, o bien, ya se están
comenzando a usar frases con varias palabras
que deben incluir algún dígito.
Esta última versión, aunque más
efectiva, más compleja de
recordar.
Puede
llegar a ser una locura. Como expone José Arturo
en su mensaje original, ¿qué pasa
si uso la misma clave en todo? ¿Qué tal
si pierdo, por ejemplo, el celular donde tengo
toda esa información? ¿Qué tal
si tengo la pésima costumbre de apuntar
todas las cables en un “papelito” que
guardo en la cartera? Mucho peor, ¿qué pasa
si tengo el monitor de la computadora lleno de
post-it con todas las claves? Los resultados
pueden ser de un moderado desastre hasta una
verdadera tragedia.
Hace muchos años,
varias empresas en la red lanzaron el concepto
de “password único”,
donde la idea era potencialmente buena, pero
nunca funcionó. Se trataba de que en un
sitio central se registrara la información
completa del usuario, se asignaba un nombre único
y una clave de acceso secreta. Así, la
teoría decía que muchos, pero muchos
sitios en Internet se afiliarían a esta
iniciativa con el fin de facilitarle la vida
al usuario. Sin embargo, el concepto lejos de
funcionar, llego a ser contraproducente. ¿Por
qué? Sencillo, ¿quién sería
el que tuviera toda la información concentrada?
Además, cualquier pequeña fuga
o problema de seguridad repercutiría en
forma exponencial. Imagine que todos los bancos
del mundo tuvieran en una “unidad central” un
solo NIP o clave tuviera acceso a todos los servicios
de todos los clientes. Suena disparatado.
Así que
esa iniciativa nunca cuajó y
lo que tenemos es la realidad: muchas claves.
Ahora bien, ¿conviene usar la misma en
todos lados? No. Punto. Existen, por otro lado,
algunos programas que sirven para “guardar
las claves” en la computadora. Funcionan
de la siguiente forma: el programa en sí tiene
una clave maestra para poder ingresar. A partir
de ahí, éste se encarga de ir
guardando y recordando las diferentes claves
de acceso que se escriben en una pantalla de
cualquier portal o sitio de la red. Su éxito
ha sido moderado, ya que si bien son muy descargados,
no conozco a una sola persona que los use. También
algunos sistemas operativos ofrecen la función
de guardar la información en forma centralizada.
Pero una vez más, es poco el uso.
¿Cuál
es la realidad? Que, por comodidad, usamos la
misma clave para muchos servicios. Hace poco
una armadora de coches, a través de un
concurso que convocó en
su sitio web, tuvo un filtrado de información
y enviaron un correo con los nombres de usuario
y claves de acceso que habían seleccionado
los interesados. El problema ahí fue que,
en muchas ocasiones, se usa el mismo password
para todo, por lo que quien sabe cuáles
fueron las consecuencias.
¿Qué hacer?
La mejor recomendación
es la más compleja de hacer: tener buena
memoria. ¿Algo más? Sí.
Puede escribir parte del password o tips para
que usted se acuerde de ellos, pero nunca la
clave original. Así, si alguien encuentra
ese “papelito” en la cartera o en
un post-it pegado en el monitor, no tendrán
ni una pista de lo que se trata. Otra recomendación,
esta es la más compleja, es cambiar constantemente
estas claves. Sí, es un fastidio. Pero
es por la seguridad del usuario. En el caso de
los portales bancarios, la situación es
un poco diferente pues por ley, no por gusto
de los bancos, se tiene que usar el dispositivo
que genera una clave temporal. Así, es
necesario conocer el nombre de usuario, la clave
de acceso y además tener físicamente
el aparatito para poder ingresar o hacer operaciones
que involucren dinero.
El panorama tiende
a empeorar, mientras más
dispositivos, páginas y servicios tengamos
acceso. Claro que hay avances en reconocimiento
de huellas digitales, incluso de rostros, pero
todavía están en pañales.
Así es que, lo más, más
recomendable es ejercitar la memoria, mantener
una disciplina férrea en cuanto a claves
de acceso y, ni modo, cambiarlas constantemente. ¿Hace
cuánto que no cambia el NIP de su tarjeta
de crédito?
Espero sus comentarios
en los Foros dentro
de www.matuk.com.


Primero fue EMI,
ahora es Universal.
La disquera más grande del mundo anuncia
que venderá canciones sin protección
contra copias, también conocido como DRM,
en un período de prueba que durará unos
seis meses. El asunto es que no incluyó a
la tienda en línea de Apple, iTunes, en
este acuerdo. Se podrán comprar las canciones
en lugares como RealNetworks, el sitio de Wal-Mart,
Amazon y Google. Curiosa la decisión de
Universal de hacer a un lado el sitio de Apple.
La cantidad de artistas que
maneja la empresa es bastante grande.
Un grupo
de arquitectos y emprendedores españoles,
anuncian en Barcelona que para el 2012 estará listo
el primer hotel fuera de la tierra. Sí,
se trata de “Galactic Suite”, que
tendrá espacio para 3 huéspedes,
a un costo de 4 millones de dólares en
un “paquete” de 3 noches. Parece
un absurdo y fuera de lugar, pero a como estamos,
no dudo que haya lista de espera si es que los
planes se cumplen según lo planeado. Dicen
los creadores que todavía tienen problemas
para resolver asuntos como el cuarto de baño,
pues resulta complicado realizar “las labores
más sencillas” en un ambiente sin
gravedad. En esta página hay varias fotos conceptuales
del hotel.
|