< Desde el Teclado - 2007
Agosto 6, 2007

Tormento celular
Javier Matuk

Rob Beschizza, colaborador del sitio de Internet de la revista WIRED (se las recomiendo, la venden en Sanborns y lugares parecidos) publicó hace unos días las diez razones para tirar el teléfono celular a la basura. Después de leerlo, coincido con algunas de ellas, pero a ver que opina usted, quien, finalmente, tendrá la última palabra. Lo siguiente es una traducción y, sobre todo, adaptación para nuestro mercado e idiosincrasia locales.

Hace tu vida más complicada. Es otro dispositivo que puede revisar correo, guarda información y agenda citas. Ya que no es el único, debe estar perfectamente sincronizado con otros equipos que revisan correo, guardan información y llevan el control de las citas. Cualquier diferencia entre los equipos, tiene desastrosos resultados, además de que todo sucede en una pantalla minúscula que apenas si se puede ver.

Es extremadamente costoso. Sin duda, esta sí es una gran diferencia entre un país y otro, ya que los costos son completamente diferentes. Para alguien que use un SmartPhone en México, con el necesario “plan de datos” puede acabar pagando al mes, por lo menos, por lo menos, unos 1,000 pesos. Eso hay que verlo de forma anual y sumarle otros asuntos como accesorios, cables, adaptadores y demás. Claro, si habla mucho, paga más y, por lo tanto, se vuelve todavía más costoso.

Te hace esclavo del proveedor. Aunque en México la gran mayoría de usuarios de celular no tienen un plan con un número determinado de meses forzosos, si se decide entrarle al asunto de los datos y realmente pagar menos, la opción es contratarlo. Eso nos ata al proveedor, por lo menos, un año. La portabilidad de número hará que, si todo sale bien, podamos cambiar de proveedor y conservar el número, pero siempre se tendrá que cumplir el plazo, si no se quieren pagar astronómicas penalizaciones.

Te hace estar siempre disponible. Si está encendido, ahí estás, siempre disponible. Si está apagado, sólo hace pensar a la otra parte por qué no te puede localizar, ¡qué está pasando! De cualquier forma, sales perdiendo.

Es aburrido. Por más que el ahora famoso iPhone de Apple haya hecho mucho ruido, es sólo una pequeña muestra de que, en su gran mayoría, los fabricantes de celulares y proveedores de servicio les gusta arriesgar poco. Tenemos los mismos teléfonos hace años, claro, con funciones nuevas, pero es básicamente lo mismo.

Hay que recargar la batería constantemente. A menos de que quieras llevar contigo una pila tamaño ladrillo, las funciones que hacen un teléfono más atractivo, es decir, radio WiFi, enlace Bluetooth y otras monerías, se convierten en una pesadilla si la carga le dura menos de un día. Y sí, hay que estar permanentemente alerta al indicador de la batería. Ni modo.

Sabe en dónde te encuentras. Aunque no todos lo tienen, las nuevas generaciones de celular ya cuentan con la tecnología GPS, además de que siempre se ha podido localizar con bastante exactitud de donde se está haciendo una llamada. Todavía no es usado en forma masiva, pero además de estar siempre disponible, el celular hace que seas perfectamente localizable. “Estoy en una cita en el norte de la ciudad” ya nunca podrá ser usado como pretexto.

Hace que la gente estúpida se convierta en una amenaza pública. Por más que el nuevo reglamento de tránsito, para el caso del DF, ahora convierta en una gran multa el hablar por teléfono mientras se conduce un auto, miles lo siguen haciendo, poniendo en riesgo la vida de los demás. Los que escriben mensajes SMS mientras manejan, automáticamente obtienen el grado de doble amenaza pública.

Hace que existan absurdas tiendas de accesorios. En los centros comerciales, esas islas con cientos de opciones baratitas para “decorar”, “proteger” y mejorar el ya de por sí deplorable aparato, se convierten en una molestia. Por un lado, todo lo que compras ahí con suerte durará un mes. Por otro, es un gastadero innecesario. El problema en sí es el teléfono y su uso. Por más que se adorne y se quiera dejar “más chido” siempre será lo mismo.

Te convierte a ti en una molestia pública. Los tonos pueden llegar a ser un verdadero tormento.

¿Verdad? ¿Mentira? ¿Exageración? Me encantaría leer sus comentarios. Para eso están los Foros dentro de www.matuk.com/foros. Mientras tanto, iré cambiando el tono de mi teléfono, para no provocar tormentos.

Hace unos días descargué la más reciente versión de Tux Paint, un programa de código abierto –que además es gratuito- y sirve para pintar en la computadora. Dirigido a los pequeños, con Tux Paint pasarás horas y horas de entretenimiento. Usando el ratón se pueden lograr diseños interesantes. Incluye todas las funciones necesarias para que los usuarios dejen volar su imaginación. Para los que tienen niños que entretener en lo que llegan las clases, es una opción.

Para que te des una idea de cómo Google guarda tu información y hábitos de navegación, ahora puedes consultar el historial de lo que has buscado. Hay todo un debate en los Estados Unidos sobre cuánto tiempo se debe guardar esa información. En mi página personalizada de Google, el botón “History” muestra todo lo que he buscado en las últimas semanas. Pero eso no es todo. El servicio puede también almacenar todo el historial de navegación, si es que así lo decides. Aquí la pregunta es, ¿a poco no lo guardan de todas formas?

Elton John está un poco mal… hace meses declaró que ofrecería a la venta toda su música en la red y ahora... ¡pide que se cierre Internet por cinco años! Al parecer, las bajas ventas de su último disco de éxitos lo han orillado a decir semejante barbaridad. Es una lástima. Si quieres leer la nota en español, aquí está.

Volver arriba Regresar a este año Regresar