Tormento
celular
Javier
Matuk
Rob Beschizza,
colaborador del sitio de Internet de la revista
WIRED (se las recomiendo, la venden en Sanborns
y lugares parecidos) publicó hace
unos días las diez razones para tirar
el teléfono celular a la basura. Después
de leerlo, coincido con algunas de ellas, pero
a ver que opina usted, quien, finalmente, tendrá la última
palabra. Lo siguiente es una traducción
y, sobre todo, adaptación para nuestro
mercado e idiosincrasia locales.
Hace
tu vida más complicada. Es otro
dispositivo que puede revisar correo, guarda
información y agenda citas. Ya que no
es el único, debe estar perfectamente
sincronizado con otros equipos que revisan correo,
guardan información y llevan el control
de las citas. Cualquier diferencia entre los
equipos, tiene desastrosos resultados, además
de que todo sucede en una pantalla minúscula
que apenas si se puede ver.
Es
extremadamente costoso. Sin duda, esta sí es
una gran diferencia entre un país y otro,
ya que los costos son completamente diferentes.
Para alguien que use un SmartPhone en México,
con el necesario “plan de datos” puede
acabar pagando al mes, por lo menos, por lo menos,
unos 1,000 pesos. Eso hay que verlo de forma
anual y sumarle otros asuntos como accesorios,
cables, adaptadores y demás. Claro, si
habla mucho, paga más y, por lo tanto,
se vuelve todavía más costoso.
Te
hace esclavo del proveedor. Aunque en México
la gran mayoría de usuarios de celular
no tienen un plan con un número determinado
de meses forzosos, si se decide entrarle al asunto
de los datos y realmente pagar menos, la opción
es contratarlo. Eso nos ata al proveedor, por
lo menos, un año. La portabilidad de número
hará que, si todo sale bien, podamos cambiar
de proveedor y conservar el número, pero
siempre se tendrá que cumplir el plazo,
si no se quieren pagar astronómicas penalizaciones.
Te
hace estar siempre disponible. Si está encendido,
ahí estás, siempre disponible.
Si está apagado, sólo hace pensar
a la otra parte por qué no te puede localizar, ¡qué está pasando!
De cualquier forma, sales perdiendo.
Es
aburrido. Por más que el ahora famoso
iPhone de Apple haya hecho mucho ruido, es sólo
una pequeña muestra de que, en su gran
mayoría, los fabricantes de celulares
y proveedores de servicio les gusta arriesgar
poco. Tenemos los mismos teléfonos hace
años, claro, con funciones nuevas, pero
es básicamente lo mismo.
Hay
que recargar la batería constantemente. A menos de que quieras llevar contigo una pila
tamaño ladrillo, las funciones que hacen
un teléfono más atractivo, es decir,
radio WiFi, enlace Bluetooth y otras monerías,
se convierten en una pesadilla si la carga le
dura menos de un día. Y sí, hay
que estar permanentemente alerta al indicador
de la batería. Ni modo.
Sabe
en dónde
te encuentras. Aunque no todos lo tienen, las
nuevas generaciones de celular ya cuentan con
la tecnología GPS, además
de que siempre se ha podido localizar con bastante
exactitud de donde se está haciendo una
llamada. Todavía no es usado en forma
masiva, pero además de estar siempre disponible,
el celular hace que seas perfectamente localizable. “Estoy
en una cita en el norte de la ciudad” ya
nunca podrá ser usado como pretexto.
Hace
que la gente estúpida se convierta
en una amenaza pública. Por más
que el nuevo reglamento de tránsito, para
el caso del DF, ahora convierta en una gran multa
el hablar por teléfono mientras se conduce
un auto, miles lo siguen haciendo, poniendo en
riesgo la vida de los demás. Los que escriben
mensajes SMS mientras manejan, automáticamente
obtienen el grado de doble amenaza pública.
Hace
que existan absurdas tiendas de accesorios. En
los centros comerciales, esas islas con cientos
de opciones baratitas para “decorar”, “proteger” y
mejorar el ya de por sí deplorable aparato,
se convierten en una molestia. Por un lado, todo
lo que compras ahí con suerte durará un
mes. Por otro, es un gastadero innecesario. El
problema en sí es el teléfono y
su uso. Por más que se adorne y se quiera
dejar “más chido” siempre
será lo mismo.
Te
convierte a ti en una molestia pública. Los tonos pueden llegar a ser un verdadero tormento.
¿Verdad? ¿Mentira? ¿Exageración?
Me encantaría leer sus comentarios. Para
eso están los Foros dentro de www.matuk.com/foros.
Mientras tanto, iré cambiando el tono
de mi teléfono, para no provocar tormentos.


Hace unos días
descargué la más
reciente versión de Tux
Paint, un programa de código abierto –que
además es gratuito- y sirve para pintar
en la computadora. Dirigido a los pequeños,
con Tux Paint pasarás horas y horas de
entretenimiento. Usando el ratón se pueden
lograr diseños interesantes. Incluye todas
las funciones necesarias para que los usuarios
dejen volar su imaginación. Para los que
tienen niños que entretener en lo que
llegan las clases, es una opción.
Para
que te des una idea de cómo Google
guarda tu información y hábitos
de navegación, ahora puedes consultar
el historial de lo que has buscado. Hay todo
un debate en los Estados Unidos sobre cuánto
tiempo se debe guardar esa información.
En mi página personalizada de Google,
el botón “History” muestra
todo lo que he buscado en las últimas
semanas. Pero eso no es todo. El servicio puede
también almacenar todo el historial de
navegación, si es que así lo decides.
Aquí la pregunta es, ¿a poco no
lo guardan de todas formas?
Elton John está un
poco mal… hace
meses declaró que ofrecería a la
venta toda su música en la red y ahora... ¡pide
que se cierre Internet por cinco años!
Al parecer, las bajas ventas de su último
disco de éxitos lo han orillado a decir
semejante barbaridad. Es una lástima.
Si quieres leer la nota en español, aquí está.
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