El
verdadero cambio
Javier
Matuk
Uno de los grandes
problemas que representa la compra de canciones
por Internet es el molesto y pernicioso asunto
de la protección contra
copias.
Conocido como DRM
por Digital Rights
Management, este candado digital
invisible hace que cada canción –o
archivo- no pueda ser copiado más de las
veces que establece el vendedor y que, lo peor,
no pueda ser reproducido en cualquier dispositivo.
Esto
es el equivalente a que si compra una película
en DVD sólo la pueda ver en la línea
de reproductores de un solo fabricante. Es absurdo.
O peor, es como si la gasolina que se vende en
ciertos puntos, sólo pueda ser usada con
los modelos de una armadora. Así de increíble
está el mercado de la
venta de canciones digitales, pero ya ha comenzado
a cambiar y para bien.
Es evidente el
dominio que tiene hasta el momento Apple con
la línea
de reproductores iPod (que acaba de vender los
primeros 100 millones) y la mancuerna digital
con la tienda en línea
iTunes. Es difícil explicar el éxito
del fenómeno sin uno de estos elementos,
pues al comprar un iPod, algunos tenemos discos
compactos que copiar, pero otra parte importante
del mercado no, y es entonces cuando la posibilidad
de ir comprando, poco a poco, canción
por canción, hace que el negocio sea más
que redondo.
Hasta antes del
mundo digital en la música,
hace apenas unos cuantos años, las disqueras
seguían vendiendo discos completos. Y
no es una barbaridad lo que escribo. Las bandas
y artistas generalmente tienen que “llenar” el
equivalente a un CD con canciones para poder
sacar un álbum, pero siendo realistas,
sólo una o dos son buenas. Las demás
son relleno. Lo reto a recordar cuáles
discos compactos sigue escuchando por completo… serán
unos cuantos. Así es que
la posibilidad de comprar canción por
canción vino a modificar el mapa musical.
Algunos
se han aventurado a decir que la venta de CDs
desaparecerá por
completo. Demasiado pronto para saberlo, pero
lo que sí es un hecho,
es que año con año va disminuyendo,
poco, pero la gráfica va a la baja. Con
la venta canción por canción, el
consumidor gana al no tener que comprar el disco
completo y, de cualquier forma, disfrutar de
su artista favorito.
De cualquier forma,
los dueños
de los derechos de autor de las canciones, léase
las disqueras, entienden –o quiero pensar
que entienden- su negocio. De ahí toda
la parafernalia de no poder copiar las canciones,
no poder reproducirlas en otros aparatos que
no sean el de la tienda del fabricante y otros
detalles. Apple, por su lado, enfrenta ya demandas
en dos países europeos donde los consumidores
no se dejan –y tal vez tienen más
tiempo libre y dinero para estos menesteres-
argumentando que es ilegal el forzar al consumidor
a adquirir una marca de reproductor (iPod) para
poder comprar canciones de la tienda en línea
(iTunes).
Así las
cosas, EMI, uno de los más
poderosos sellos discográficos anuncia
hace unos días que, en conjunto con Apple,
eliminará la protección contra
copias de su extenso catálogo. Las canciones
bajo este esquema costarán 30% más
que las tradicionales, sin embargo, serán
ofrecidas con una mayor calidad en audio. La
noticia le dio la vuelta al mundo en muy poco
tiempo y de inmediato comenzaron las especulaciones.
De entre las más recurrentes se habló de
cuáles serán las disqueras que
siguen y, por supuesto, si esto incrementará las
ventas tanto de reproductores como de canciones.
Esta
modalidad estará lista en mayo.
Los actuales dueños de canciones con protección
DRM podrán cambiar a la versión
libre de candados con hacer un solo clic en la
tienda iTunes. Las canciones compradas a razón
de 1 dólar con 29 centavos (precio en
Estados Unidos) podrán ser copiadas, vueltas
a copiar mil veces y, lo más importante,
podrán ser escuchadas en cualquier dispositivo,
no sólo el iTunes de Apple.
¿Qué pasará?
Demasiado pronto para saber con exactitud. Pero
el hecho contundente es que la industria de la
música,
atada ahora de forma permanente a la de los reproductores
digitales, sigue cambiando y adaptándose
al embate de la tecnología. En México
todavía no podemos –y no sé si
podremos- comprar canciones de esa tienda, por
razones que seguramente tienen que ver con el
volumen esperado. Demasiado esfuerzo para ganar
centavos. Sin embargo, el mercado local está libre
para todos. Falta conocer lo que hará Microsoft
con su producto rival, el Zune, que, hasta el
momento, se considera el único competidor
a largo plazo del enormemente exitoso iPod de
Apple. Mientras tanto, se antoja poder comprar
canciones con buena calidad, a un precio razonable
y sin la molesta protección contra copias.
Espero
tus comentarios en los Foros dentro
de www.matuk.com.


La
compra de DoubleClick por
parte de Google por
la friolera de 3.1 billones de dólares
en efectivo (¡unos $32,550 *millones* de
pesos!) sitúa al buscador un paso adelante
en la venta y control de la publicidad en línea.
DoubleClick se encarga de vender espacios publicitarios
dentro de una gran cantidad de sitios en Internet.
Los interesados en promover productos y servicios,
lo contratan para desplegar banners en los sitios
que tienen firmado un convenio con dicha firma.
Google, por su lado, ha hecho gran parte de su
fortuna mostrando anuncios de texto en las páginas
de su buscador y en millones más, a través
de los servicios AdWords y AdSense,
donde el sitio externo que los exhibe se lleva
una comisión. Así las cosas, esta
compra hace posible pensar que en un futuro,
Google podrá vender sus anuncios en la
red de sitios que opera DoubleClick y viceversa,
llegando a controlar el 80% del mercado de la
publicidad en Internet.
Y hablando de Google,
hace varios meses abordé el
tema del video EPIC,
desarrollado por un par de estudiantes norteamericanos,
donde veían un futuro complejo tras la
fusión de Google y Amazon, creando Googlezon.
Dicho sitio y servicio estaría transformando
los hábitos de navegación y publicación
de información, llegando a almacenar una
gran cantidad de datos personales de todos los
que navegamos en la red. Ahora, gracias a una
recomendación de José Antonio Pontón
de Dommo, entré a Master
Plan, que podría ser una segunda versión
de EPIC, desarrollado por Ozan Halici y Jürgen
Mayer, estudiantes de la universidad de Ulm en
Alemania. Las principales diferencias es que éste
no se basa en hechos del futuro ni en mega fusiones.
Interesante desde muchos puntos de vista, además
de que la animación del video está excelente.
Puedes verlo en línea y enviarme tus comentarios.
Es un tema polémico e interesante.
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