Tras
Bambalinas
Reporte Digital - PC Magazine en español
Javier
Matuk
Es
increíble. En
virtud del avance tecnológico cada día
tenemos que cuidarnos más las espaldas,
frente a la computadora. Los primeros programas
conocidos como “virus” en realidad
eran bromas. Recuerdo aquel, en los gloriosos
tiempos del MS-DOS y las pantallas en modo texto,
que al oprimir una combinación de teclas,
aparecían unos insectos que rápidamente
engullían todo el texto en pantalla. Era
curioso y era interesante la forma en que estaban
hechos. La broma servía la primera vez.
Después ya se volvía aburrido.
Posteriormente llegaron los virus destructores
y, peor, los caballos de Troya. Alguna vez me
tocó. Un programa que supuestamente reparaba
discos duros, en realidad los borraba. Todo estaba
bien hecho, las pantallas, los menús,
las instrucciones, el tiempo necesario –ya
que se tardaba mucho- y al final, ¡cero
datos en el disco!.
En
esos días el asunto
era controlable, hasta que llegó Internet.
Sí, con la conexión a la red todo
ha cambiado y se ha complicado. El que la PC
forme parte de una gran “red” cada
vez que se enlaza a Internet, tiene sus ventajas
y también sus grandes desventajas. La
dependencia cada vez mayor a estar siempre “en
línea” obliga a tomar muchas precauciones.
Sin saberlo, la computadora puede estar enviando
algo de información sobre nosotros, de
los hábitos de navegación y hasta
copias exactas de todo lo que escribimos en el
teclado. Digamos que la culpable de esta posibilidad
es Internet. Pero como hoy nadie puede ya vivir
sin estar conectado, hay que tomar bastantes
providencias.
-
Siempre actualizar el sistema operativo. Sea
el famoso de las ventanas
o cualquier otro, ¿cuántas veces
le decimos que “después” cuando
nos avisa que hay actualizaciones críticas?
Muchas más de las que nos imaginamos.
Ahí, en ese oscuro y críptico mensaje
de “Hay que actualizar” puede estar
la solución a un problema de seguridad
actual o futuro. A veces da pereza, pero hay
que hacerlo. Y si hay más máquinas
en su oficina o casa, a cada una le toca su dosis
de “actualización”.
-
Contar con un buen anti-virus. En gustos se
rompen géneros, sin embargo,
sea cual sea la elección lo fundamental
es que sea actualizado constantemente. De nada
sirve tener un servicio de protección
que no sabe a que se está enfrentando.
Así es que cada día –o mejor,
de forma automática- hay que permitirle
al software buscar nuevas definiciones de virus.
En cuanto a marcas, los más conocidos
y usados son el Norton, McAfee y PC-Cillin. Cuestión
de decidirse por uno y usarlo.
-
Instalar un buen buscador de espías o código oculto. Si acostumbra
bajar e instalar cuanto programa se encuentra,
sobre todo esos de intercambio gratuito de música
y archivos (Kazaa, iMesh, Morpheus, etc.), lo
más probable es que ya tenga en su PC
algunos huéspedes incómodos, que
todo el tiempo están enviando información
a quien sabe quien y con que fines. Hay teorías
que dicen que sólo envían información
estadística, pero dudo mucho que esto
sea cierto. Si tengo acceso, ¿no voy a
pasearme por todos los archivos de su disco duro
y enviar los que más me llamen la atención?
Existen varios buenos anti-espías, el
SpyBot (http://security.kolla.de/) me ha funcionado
de maravilla. Por cierto, antes de que los anti-virus
y estos programas se fusionen, asunto que sucederá en
el futuro cercano, también hay que actualizarlo
en forma constante.
-
Usar el sentido común.
Es impresionante como, en muchas ocasiones, se
pudiera haber evitado un desastre –o la
pérdida de datos- si usáramos el
sentido común. Si un archivo que está a
punto de bajar es demasiado bueno para ser verdad, ¡tenga
dudas!. Si ese correo que está a punto
de ejecutar dice “Te quiero mucho, saludos”,
también dude de él. Si le gusta
bajar y bajar programas y música de forma
ilegal, recuerde que además de estar cometiendo
un delito, está enviando datos a los espías,
sin que se de cuenta.
Ahora
bien, hasta aquí hemos
hablado de la PC tradicional, de escritorio o
portátil, pero computadora personal a
fin de cuentas. ¿Qué sigue? Todo
lo que se pueda conectar a la red: teléfonos
celulares, agendas digitales, hornos de microondas,
videograbadoras digitales, en fin, cualquier
dispositivo que ahora o en el futuro este pensado
para conectarse a la red será un objetivo
innato para los saqueadores y roba datos. Supuestamente
hoy no pasa nada, pues, en teoría, los
programas espía no quieren robar información
confidencial. Pero eso es solo una suposición
que nunca se va a aclarar. ¿Qué tal
si existe un programa espía que lo único
que busca son sus archivos de Quicken o Money? ¿Qué tal
si otro programa espía obtiene copias
de todos sus archivos de Excel? Claro, esto con
su nombre, domicilio y teléfono. Si no, ¿de
que les serviría?.
Se que puede
sonar un poco dramático el asunto, pero lo
peor que podemos hacer es aparentar que no
sucede nada tras bambalinas, que todo está bien
y que no hay de que preocuparse. Perdón
pero sí hay considerar todos estos factores
a la hora de usar una PC. Sea el sistema operativo
que sea, marca o modelo, mientras algo esté conectado
a Internet existirá la posibilidad de
que un tercero interfiera y se lleve algo que
no le pertenece. Bienvenido a la era digital.
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